Torre del Veguer una década de apuesta ecológica

Una década de la decidida apuesta de la bodega familiar Torre del Veguer, por la agricultura ecológica. Una agricultura más sostenible y respetuosa con el medio ambiente que se inicia en 2010.
2 de noviembre de 2020
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Torre del Veguer una década de apuesta ecológica

Una década de la decidida apuesta de la bodega familiar Torre del Veguer, por la agricultura ecológica. Una agricultura más sostenible y respetuosa con el medio ambiente que se inicia en 2010.
2 de noviembre de 2020

Justo ahora se cumple una década de la decidida apuesta de la bodega familiar Torre del Veguer, de Sant Pere de Ribes, por la agricultura ecológica. La apuesta por una agricultura más sostenible y respetuosa con el medio ambiente se inició con la variedad Xarel•lo en el 2010.

Marta Estany, presidenta y directora enológica de la bodega, remarca que «lo primero que se necesita para hacer un buen vino, es tener buena uva. Manifiesta también que «hemos aprendido a entender y llevar nuestras viñas tras el paso a trabajar en ecológico». La dificultad añadida para Torre del Veguer es tratar de forma ecológica viñas que están cerca del mar, pues la humedad es un factor que dificulta esta práctica. Para evitar que se formen espacios para la humedad o la oscuridad, focos de hongos y enfermedades, tenemos que tener las viñas bien aireadas. La agricultura ecológica supone un trabajo humano extra.

Los vinos de Torre del Veguer, además, son desde 2018 aptos para veganos. Hoy la filosofía de trabajo enológico es la mínima intervención: no añadir azúcar, solo el residual de la fermentación, tampoco añadir sulfitos o los mínimos posibles y algunos vinos sin filtrar ni clarificar. El principal objetivo, según Joaquim Gay de Montellà, es «obtener la máxima expresión del terruño y la viña, elaborar vinos limpios y honestos que hablen de la tierra de donde provienen». Además están centrados en variedades autóctonas como la Malvasía de Sitges, el Xarel•lo, el Xarel•lo Vermell, el Moscatel o la Garnacha.

Viñas de alta montaña como respuesta al cambio climático

Hace 12 años empezaron a plantar uva en la comarca de la Cerdaña (Girona), proyecto pionero vitícola en Cataluña a 1.200 metros sobre el nivel del mar. Estas viñas experimentales de gran altitud, de hecho, son la respuesta a los efectos del cambio climático, plantando viña a una altura superior para obtener vinos con mucha acidez y frescor. Desde el 2018 han continuado plantando viña aún con las dificultades propias de la alta montaña, fruto de una viticultura que llaman heroica. Las habituales heladas avanzadas y tardías, granizadas en verano y la acción animal, son elementos contra los que tienen que luchar cada año.

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